• SEMANA ESPAÑOLA DE MISIONOLOGÍA


    "Misión y redes" Burgos del 2 al 5 de julio de 2018
  • CURSO DE VERANO DE MISIONOLOGÍA 2018


    "El Espíritu nos impulsa por los caminos de la Misión" Segovia del 25 al 30 de junio
  • MENSAJE JORNADA MUNDIAL DE LAS MISIONES 2018


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jueves, 7 de junio de 2018

EL PAPA FRANCISCO NOS PRESENTA LAS OBRAS MISIONALES PONTIFICIAS

“Queridos hermanos y hermanas; con este breve mensaje quiero presentaros una realidad importante para la misión de la Iglesia, pero poco conocida: las Obras Misionales Pontificias.
Desde los primeros tiempos, el sostenimiento mutuo entre las Iglesias locales, comprometidas en anunciar y testimoniar el Evangelio, ha sido un signo de la Iglesia universal. De hecho, la misión, animada por el Espíritu del Señor Resucitado, amplía los espacios de la fe y de la caridad hasta los extremos confines de la tierra.
En el siglo XIX, el anuncio de Cristo recibió un nuevo impulso con la fundación de las Obras Misionales, con el propósito específico de orar y actuar de modo concreto para sostener la evangelización en los nuevos territorios. Estas Obras fueron reconocidas como Pontificias por el Papa Pío XI, quien, de esta forma, quería subrayar cómo la misión de la Iglesia hacia todos los pueblos está muy en el corazón del Sucesor de Pedro. ¡Y así sigue siendo! Las Obras Misionales Pontificias continúan hoy en día este importante servicio que comenzó hace casi 200 años. Están presentes en 120 países con directores nacionales, coordinados por secretarías internacionales de la Santa Sede.
¿Por qué son importantes las Obras Misionales Pontificias? Son importantes, sobre todo, porque debemos orar por los misioneros y las misioneras, por la acción evangelizadora de la Iglesia. La oración es la primera ‘obra misional’ – ¡la primera! – que todo cristiano puede y debe hacer, y es también la más eficaz, aunque esto no se pueda medir. De hecho, el principal agente de la evangelización es el Espíritu Santo, y nosotros estamos llamados a colaborar con Él. Además, estas Obras garantizan, en nombre del Papa, una distribución equitativa de las ayudas, de manera que todas las iglesias del mundo tengan un mínimo de asistencia para la evangelización, para los sacramentos, para los propios sacerdotes, los seminarios, para el trabajo pastoral, para los catequistas. Sostenimiento a los misioneros que evangelizan, y sostenimiento, sobre todo, con la oración, para que el Espíritu Santo esté presente. Es Él quien lleva adelante la evangelización.
Por eso, animo a todos a colaborar en nuestra común tarea de anunciar el Evangelio y sostener a las jóvenes Iglesias gracias a la labor de estas Obras Misionales. Haciendo así, en todos los pueblos, la Iglesia sigue abriéndose a todos y proclamando con alegría la Buena Noticia de Jesucristo, Salvador del mundo.
¡Gracias a todos de corazón!”.

71 Semana Española de Misionologíaa en Burgos

Del 2 al 5 de julio tendrá lugar en la Facultad de Teología de Burgos el acontecimiento de formación misionera con más solera de España: la Semana de Misionología de Burgos. Este año el título es “Misión y redes”, y reunirá a grandes expertos internacionales en comunicación de muy diversa índole que mostrarán, cada uno desde su posición, cómo la comunicación puede estar al servicio de la Misión, y viceversa. La Semana será inaugurada por el secretario de comunicación del Vaticano, monseñor Lucio Adrián Ruiz.

La Facultad de Teología de Burgos acogerá del 2 al 5 de julio la celebración de la 71 Semana Española de Misionología, dedicada este año al tema “Misión y redes”. Desde 1947 este encuentro de formación misionera se ha celebrado anualmente, y sigue impulsando hoy la reflexión sobre los diversos aspectos que acompañan la Misión de la Iglesia.

Para ayudar en esta reflexión, el programa de la 71 edición contará con cinco ponencias y tres mesas redondas. La conferencia de apertura será pronunciada por el actual Secretario de Comunicación del Vaticano, Mons. Lucio Adrián, que disertará sobre “Horizontes de la comunicación al servicio de la persona”. Tras esta ponencia, el martes 3 de julio, el director de ABC, Bieito Rubido, presentará “La comunicación misionera y el periodismo misionero”. A continuación serán los profesores José Francisco Serrano (San Pablo CEU) y Ninfa Watt (Universidad Internacional de La Rioja) los que situarán la comunicación desde la perspectiva cultural y desde la perspectiva pastoral, respectivamente.

El tercer día de la Semana contará con la cofundadora de dontknown.net, Leticia Soberón. La ex consultora del Pontificio Consejo de Comunicaciones introducirá a los asistentes en el mundo de las redes con el título “En-redados en la Misión”. La última jornada contará con la presencia del ex director de la agencia Zenit y fundador de Aleteia, Jesús Colina. Su ponencia analizará el “Futuro de la comunicación al servicio de la Misión”. Como conferencia de clausura, monseñor Ginés García Beltrán, obispo de Getafe y presidente de Medios de Comunicación de la Conferencia Episcopal, disertará sobre “La ‘misión’ de la Iglesia en la comunicación”.

La tres mesas redondas programadas afrontarán la correspondencia entre Misión y Comunicación con la participación de Luis Miguel Modino, misionero en Brasil; Laura Gómez Ruiz, de la agencia FIDES y David Rolo, de la Fraternidad Misionera Verbum Dei, el martes 3. Las dos restantes tendrán lugar el miércoles 4. Por la mañana la ‘monja tuitera’, Xiskya Valladares; la directora de la editorial San Pablo, Angeles López; y la actriz y directora de la escuela de actores First Team, Assumpta Serna, debatirán sobre las nuevas plataformas de misión: redes sociales, editoriales y cine. Por la tarde, otra mesa redonda recogerá la experiencia de la comunicación de la Misión en la Procura Misionera Salesiana (Ana Muñoz), en un medio digital de información como El Confidencial (Federico Quevedo) y en las redes sociales de Obras Misionales Pontificias (Ana Fernández).

Todas las conferencias y mesas redondas podrán seguirse en streaming y en las redes sociales Twitter, Facebook e Instagram. El hashtag de la semana es #MisionologíaBurgos.

Toda la información en: https://www.omp.es/semana-espanola-de-misionologia/
Ver el programa completo de la 71 Semana Española de Misionología


Fuente: OMP

MENSAJE DEL PAPA FRANCISCO PARA LA JORNADA MUNDIAL DE LAS MISIONES 2018



"Junto a los jóvenes, llevemos el Evangelio a todos"
Queridos jóvenes, deseo reflexionar con vosotros sobre la misión que Jesús nos ha confiado. Dirigiéndome a vosotros lo hago también a todos los cristianos que viven en la Iglesia la aventura de su existencia como hijos de Dios. Lo que me impulsa a hablar a todos, dialogando con vosotros, es la certeza de que la fe cristiana permanece siempre joven cuando se abre a la misión que Cristo nos confía. «La misión refuerza la fe», escribía san Juan Pablo II (Carta enc. Redemptoris missio, 2), un Papa que tanto amaba a los jóvenes y que se dedicó mucho a ellos.
El Sínodo que celebraremos en Roma el próximo mes de octubre, mes misionero, nos ofrece la oportunidad de comprender mejor, a la luz de la fe, lo que el Señor Jesús os quiere decir a los jóvenes y, a través de vosotros, a las comunidades cristianas.
La vida es una misión
Cada hombre y mujer es una misión, y esta es la razón por la que se encuentra viviendo en la tierra. Ser atraídos y ser enviados son los dos movimientos que nuestro corazón, sobre todo cuando es joven en edad, siente como fuerzas interiores del amor que prometen un futuro e impulsan hacia adelante nuestra existencia. Nadie mejor que los jóvenes percibe cómo la vida sorprende y atrae. Vivir con alegría la propia responsabilidad ante el mundo es un gran desafío. Conozco bien las luces y sombras del ser joven, y, si pienso en mi juventud y en mi familia, recuerdo lo intensa que era la esperanza en un futuro mejor. El hecho de que estemos en este mundo sin una previa decisión nuestra, nos hace intuir que hay una iniciativa que nos precede y nos llama a la existencia. Cada uno de nosotros está llamado a reflexionar sobre esta realidad: «Yo soy una misión en esta tierra, y para eso estoy en este mundo» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 273).
Os anunciamos a Jesucristo
La Iglesia, anunciando lo que ha recibido gratuitamente (cf. Mt 10,8; Hch 3,6), comparte con vosotros, jóvenes, el camino y la verdad que conducen al sentido de la existencia en esta tierra. Jesucristo, muerto y resucitado por nosotros, se ofrece a nuestra libertad y la mueve a buscar, descubrir y anunciar este sentido pleno y verdadero. Queridos jóvenes, no tengáis miedo de Cristo y de su Iglesia. En ellos se encuentra el tesoro que llena de alegría la vida. Os lo digo por experiencia: gracias a la fe he encontrado el fundamento de mis anhelos y la fuerza para realizarlos. He visto mucho sufrimiento, mucha pobreza, desfigurar el rostro de tantos hermanos y hermanas. Sin embargo, para quien está con Jesús, el mal es un estímulo para amar cada vez más. Por amor al Evangelio, muchos hombres y mujeres, y muchos jóvenes, se han entregado generosamente a sí mismos, a veces hasta el martirio, al servicio de los hermanos. De la cruz de Jesús aprendemos la lógica divina del ofrecimiento de nosotros mismos (cf. 1 Co 1,17-25), como anuncio del Evangelio para la vida del mundo (cf. Jn 3,16). Estar inflamados por el amor de Cristo consume a quien arde y hace crecer, ilumina y vivifica a quien se ama (cf. 2 Co 5,14). Siguiendo el ejemplo de los santos, que nos descubren los amplios horizontes de Dios, os invito a preguntaros en todo momento: «¿Qué haría Cristo en mi lugar?».
Transmitir la fe hasta los confines de la tierra
También vosotros, jóvenes, por el Bautismo sois miembros vivos de la Iglesia, y juntos tenemos la misión de llevar a todos el Evangelio. Vosotros estáis abriéndoos a la vida. Crecer en la gracia de la fe, que se nos transmite en los sacramentos de la Iglesia, nos sumerge en una corriente de multitud de generaciones de testigos, donde la sabiduría del que tiene experiencia se convierte en testimonio y aliento para quien se abre al futuro. Y la novedad de los jóvenes se convierte, a su vez, en apoyo y esperanza para quien está cerca de la meta de su camino. En la convivencia entre los hombres de distintas edades, la misión de la Iglesia construye puentes inter-generacionales, en los cuales la fe en Dios y el amor al prójimo constituyen factores de unión profunda.
Esta transmisión de la fe, corazón de la misión de la Iglesia, se realiza por el “contagio” del amor, en el que la alegría y el entusiasmo expresan el descubrimiento del sentido y la plenitud de la vida. La propagación de la fe por atracción exige corazones abiertos, dilatados por el amor. No se puede poner límites al amor: fuerte como la muerte es el amor (cf. Ct 8,6). Y esa expansión crea el encuentro, el testimonio, el anuncio; produce la participación en la caridad con todos los que están alejados de la fe y se muestran ante ella indiferentes, a veces opuestos y contrarios. Ambientes humanos, culturales y religiosos todavía ajenos al Evangelio de Jesús y a la presencia sacramental de la Iglesia representan las extremas periferias, “los confines de la tierra”, hacia donde sus discípulos misioneros son enviados, desde la Pascua de Jesús, con la certeza de tener siempre con ellos a su Señor (cf. Mt 28,20; Hch 1,8). En esto consiste lo que llamamos missio ad gentes. La periferia más desolada de la humanidad necesitada de Cristo es la indiferencia hacia la fe o incluso el odio contra la plenitud divina de la vida. Cualquier pobreza material y espiritual, cualquier discriminación de hermanos y hermanas es siempre consecuencia del rechazo a Dios y a su amor.
Los confines de la tierra, queridos jóvenes, son para vosotros hoy muy relativos y siempre fácilmente “navegables”. El mundo digital, las redes sociales que nos invaden y traspasan, difuminan fronteras, borran límites y distancias, reducen las diferencias. Parece todo al alcance de la mano, todo tan cercano e inmediato. Sin embargo, sin el don comprometido de nuestras vidas, podremos tener miles de contactos pero no estaremos nunca inmersos en una verdadera comunión de vida. La misión hasta los confines de la tierra exige el don de sí en la vocación que nos ha dado quien nos ha puesto en esta tierra (cf. Lc9,23-25). Me atrevería a decir que, para un joven que quiere seguir a Cristo, lo esencial es la búsqueda y la adhesión a la propia vocación.
Testimoniar el amor
Agradezco a todas las realidades eclesiales que os permiten encontrar personalmente a Cristo vivo en su Iglesia: las parroquias, asociaciones, movimientos, las comunidades religiosas, las distintas expresiones de servicio misionero. Muchos jóvenes encuentran en el voluntariado misionero una forma para servir a los “más pequeños” (cf. Mt 25,40), promoviendo la dignidad humana y testimoniando la alegría de amar y de ser cristianos. Estas experiencias eclesiales hacen que la formación de cada uno no sea solo una preparación para el propio éxito profesional, sino el desarrollo y el cuidado de un don del Señor para servir mejor a los demás. Estas formas loables de servicio misionero temporal son un comienzo fecundo y, en el discernimiento vocacional, pueden ayudaros a decidir el don total de vosotros mismos como misioneros.
Las Obras Misionales Pontificias nacieron de corazones jóvenes, con la finalidad de animar el anuncio del Evangelio a todas las gentes, contribuyendo al crecimiento cultural y humano de tanta gente sedienta de Verdad. La oración y la ayuda material, que generosamente son dadas y distribuidas por las OMP, sirven a la Santa Sede para procurar que quienes las reciben para su propia necesidad puedan, a su vez, ser capaces de dar testimonio en su entorno. Nadie es tan pobre que no pueda dar lo que tiene, y antes incluso lo que es. Me gusta repetir la exhortación que dirigí a los jóvenes chilenos: «Nunca pienses que no tienes nada que aportar o que no le haces falta a nadie: Le haces falta a mucha gente y esto piénsalo. Cada uno de vosotros piénselo en su corazón: Yo le hago falta a mucha gente» (Encuentro con los jóvenes, Santuario de Maipú, 17 de enero de 2018).
Queridos jóvenes: el próximo octubre misionero, en el que se desarrollará el Sínodo que está dedicado a vosotros, será una nueva oportunidad para hacernos discípulos misioneros, cada vez más apasionados por Jesús y su misión, hasta los confines de la tierra. A María, Reina de los Apóstoles, a los santos Francisco Javier y Teresa del Niño Jesús, al beato Pablo Manna, les pido que intercedan por todos nosotros y nos acompañen siempre.
            Vaticano, 20 de mayo de 2018, Solemnidad de Pentecostés.


lunes, 30 de abril de 2018

Nueva entrega de la Revista Juvenil Supergesto


Supergesto sigue de cerca los preparativos del Sínodo “Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”, que se celebrará el próximo mes de octubre. Informa, así, del diálogo que ha mantenido el papa Francisco con más de 300 jóvenes del todo el mundo, en el pre-sínodo que ha tenido lugar en Roma. Francisco ha pedido a los jóvenes que hablen claro, con coraje... Y ellos lo han hecho. Han expresado sus preocupaciones y deseos, sus expectativas y necesidades, y también sus críticas hacia una Iglesia que les resulta "demasiado severa" y "a menudo asociada con un excesivo moralismo".

La revista ofrece también una entrevista con Fray Bartolemé Buigues Oller, el último misionero español que ha sido nombrado obispo. Y ya son 100 los misioneros españoles consagrados obispos. Mons. Buigues ha sido misionero en Chile, Bolivia, República Dominicana y Costa Rica. Ahora es el nuevo pastor de Alajuela, la segunda diócesis más poblada de Costa Rica, donde confía estimular en los fieles una actitud más misionera en la vida diaria.

En la sección "Escaparate", Supergesto habla con Carmen Balguerias, Victoria Mora y Gabriel Soria, tres jóvenes emprendedores que, tras vivir una experiencia de misión en Etiopía, han puesto en marcha Galatoomaa, un proyecto de venta de camisetas destinado cien por cien a becar a otros voluntarios y colaborar con proyectos en este país. Es su particular forma de dar las gracias por lo vivido. "Queremos invertir en un cambio real, un cambio que varíe la situación de los países en vías de desarrollo".

Finalmente, Supergesto se aproxima a la hermana Clare Crockett, sierva del Hogar de la Madre, fallecida hace dos años en el terremoto que asoló Ecuador, cuyo testimonio de vida ha conmovido a numerosas personas y se ha recogido en la película ¡O todo o nada! Hermana Clare Crockett, que se acaba de estrenar; al #veranomisión de los jóvenes de la Diócesis de Córdoba en Perú e India, y a Cristina Tudela Lerma, joven que cuenta su experiencia de misión en Yurimaguas (Perú).

Rosa Lanoix, directora de la revista Supergesto

sábado, 28 de abril de 2018

“Misioneros por el Mundo” en Balombo, Angola


OMPRESS-ANGOLA (27-04-18) “Misioneros por el Mundo” de TRECE ha estado presentando la diversidad y riqueza misionera de la Iglesia. Ya hemos conocido a unos cuantos misioneros enviados a todo el mundo por distintas instituciones, a ellos se suman el próximo domingo 29 de abril, tres Hijas de la Caridad que, siguiendo su carisma, sirven a Cristo “en los más pobres” de Balombo (Angola). Será el último programa hecho con la colaboración de OMP que se estrene esta temporada.

En una zona de pobreza extrema, donde la esperanza de vida es de 38 años y muchos niños no llegan a cumplir los 5, las hermanas trabajan en el Hospital de Balombo intentando erradicar las principales causas de la mortalidad infantil: malaria, malnutrición, diarreas, etc. Y ese trabajo arroja frutos: la mortalidad infantil entre los menores de dos años ha bajado a más de la mitad en el hospital. Junto a este centro sanitario, las religiosas atienden un “Centro de Nutrición” donde cuidan la alimentación de los niños que están superando la fase más grave de desnutrición. Las misioneras se ocupan también de la educación, otra de las pobrezas de esta región. En el Hogar Virgen Milagrosa reciben a niñas de 6 a 20 años que llegan niñas de las aldeas pobres para poder estudiar.

Las tres Hijas de la Caridad que están en Balombo son Mª Begoña Couto Gálvez, nacida en Aranjuez (Getafe); Emiliana (sor Emi) Morales del Viso, de Toledo y Mª del Mar Corrales Bermejo, de Ávila.


Desde el Hospital de Balombo, Mª Begoña constata una triste realidad: que un niño desnutrido “no da guerra”, por eso puede estar en un rincón de la casa hasta que su familia lo lleva al hospital, que es cuando ya está muy mal. El desafío de las misioneras es transformar esta realidad. Ante un recién nacido, Mª Begoña dice “es un gran regalo de Dios poder estar aquí, mi servicio es eso, no es un trabajo, es un regalo”


Sor Emi es la responsable del Hogar Virgen Milagrosa. Una imagen de la Virgen en el centro del patio recuerda que “Ella es la que dirige nuestra vida diaria y cuida de nosotras”. Allí las niñas reciben una educación integral. Muchas no han dormido nunca en una cama ni han visto el agua salir por un grifo. Algunas de estas niñas, atraídas por el ejemplo de las religiosas, quieren ser también Hijas de la Caridad, como Emilia y Gracinda, dos niñas pobres que desean ahora “entregarse a los pobres”.

Mª del Mar se encarga de la escuela primaria y secundaria (620 niños). Las Hermanas cuidan el nivel de formación de los profesores y de los niños. En el colegio, dan el desayuno a los niños y esta es una de las razones por las que no hay absentismo. Cuando en España, durante el Domund, los niños iban a recoger donativos para que llegaran a otros niños, Mª del Mar no imaginaba que iba a llegar a la misión a ayudarles. Hoy permanece en Balombo porque su vocación es misionera: “quiero llevar el Evangelio a los otros pueblos, y el Evangelio desde la palabra y desde la obra”

“Misioneros por el Mundo” es un programa realizado por TRECE con la colaboración de OMP, que se emite los domingos a las 13 horas, después de la Misa.

viernes, 20 de abril de 2018

“Misioneros por el Mundo” en Tokio


OMPRESS-TOKIO.  El próximo domingo 22 de abril, Misioneros por el Mundo – el programa de TRECE, con la colaboración de OMP - presenta el testimonio de algunos de los 128 misioneros españoles que permanecen en Japón. Los más de 370.000 km2 de superficie que tiene el país son considerados por la Iglesia territorios de misión y son ayudados por Obras Misionales Pontificias (OMP). Pero, ¿cuál es el reto de los misioneros en este país “tremendamente rico” donde la gente parece no necesitar a Dios? Los misioneros presentan algunas de las pobrezas de esta sociedad opulenta.

La madrileña Beatriz Cavestany, misionera de Cristo Jesús es una “enamorada de Japón”; pero no está en Japón porque le guste su cultura, sino porque tiene “un contrato con Dios”. Hay otras españolas de Congregación en la comunidad de Nagareyama (Prefectura de Chiba): Ana María Díaz, de Santiago de Compostela; Montserrat Montagut Freixas, de Barcelona; y Magdalena Vicent González de Burriana (Castellón). En esta casa tienen grupos de alcohólicos anónimos, grupos de Catequesis, y un Jardín de Infancia. La mayoría de los niños no son católicos, aunque se les habla de Dios y aprenden a rezar, y a veces esa llamita enciende años después el interés por la Iglesia.

Ante el preocupante problema de los suicidios en Japón (unos 30.000 al año), Beatriz afirma que la gente necesita cariño y que se la escuche, para sentirse fortalecida. En la Prefectura de Chiba hay una residencia de mayores en la que la misionera visita a una anciana católica viuda a la que conoció en la parroquia. La soledad de los ancianos es otro de las grandes pobrezas de este rico país.

Beatriz vive con otras dos misioneras españolas de Cristo Jesús, ambas valencianas: Amparo Franco Burguera y Mª Antonia Sanz. Amparo trabaja con los refugiados asiáticos y africanos en el Centro de Migraciones. En 2016 solicitaron refugio casi 11.000 personas de las cuales sólo 29 pudieron regularizar su situación. La misionera confiesa que sigue en la misión porque “intenta responder pobremente a la llamada”. Mª Antonia cree que “la misión es tu país” (y eso que ella no quería ir a Japón y estuvo una semana llorando cuando la enviaron).

Entre las Adoratrices Esclavas del Santísimo Sacramento se encuentran tres religiosas ancianas: Mª Carmen Medina Arselene, una madrileña de 98 años; Cándida Flores Rosado, extremeña de 104 años; y Mª Victoria de la Cruz, una malagueña a la que no le pesan sus 110 años, porque es “tan feliz como hace 20 o 30 años. Entre los recuerdos misioneros centenarios estas religiosas citan el de recoger a “las chiquitas que andaban por la calle”, a las que primero le daban cariño para luego poder corregir. Estas ancianas misioneras afirman que misión les ha dado “alegría”. No hay duda, vemos a la hermana Mª Victoria tocando las castañuelas para celebrar que es la misionera española más longeva.

En el centro social de los jesuitas en Tokio, el jesuita salmantino Juan Andrés Vela ayuda a los inmigrantes a superar las barreras de la burocracia y el idioma. El padre “Ando Isamu”, que tiene nacionalidad japonesa desde hace 30 años, trabaja sobre todo en el apostolado es social, detectando los problemas de la sociedad para poder hacer una contribución a la Iglesia. Desde este centro se lucha por la abolición de la pena de muerte, que apoya el 86% de la población japonesa. También desde una escuela para inmigrantes (donde hay 25 niños y unos 30 adultos) el padre Ando enseña el idioma japonés a un grupo de inmigrantes (trabajadores filipinos), y les ayuda resolver sus papeles con Inmigración.

En la Universidad Católica de Sophia ‒que el Papa Pío X encargó construir a los jesuitas‒, espera el padre Vicente Bonet, de origen valenciano. El misionero reconoce la “peculiaridad” de la misión en Japón; un país donde la gente “no necesita a Dios, viven bien y además están muy ocupados, porque trabajan mucho, muchas horas y no tiene tiempo libre para pensar en Dios”. El padre Bonet llegó a Japón en los años 60, a un país pobre que había perdido la guerra y en el que había un poco más de apertura al cristianismo; esta apertura ha involucionado a medida que el país se consolidaba económicamente. No obstante, el misionero afirma que ese progreso no ha contribuido a solventar los problemas “psicológicos” de Japón. El sacerdote describe su misión diciendo que se trata de que la sociedad sea “cada vez más humana”, que redescubra el valor de la persona.